Historia
La historia de 4 Segundos comenzó en 1998. Ese año se celebró en La Rural (espacio también conocido como Predio Ferial de Buenos Aires) una convención de cómic llamada Fantabaires. Nadie lo notó, pero una intensa lucha tuvo lugar en los pasillos de aquella feria. Dos jóvenes historietistas desembarcaron allí con una misión: dar a conocer su obra. Magra obra, por cierto, que consistía en apenas cuatro páginas de cómic en blanco y negro que entregaban a los desprevenidos visitantes prometiendo, pomposamente, que se traba del Número 0 de una nueva serie de cómic. En la portada de la historieta en cuestión, podía identificarse claramente un sello editorial: Pipabang Cómics.
¿Pipabang Cómics? En la Argentina, nadie había oído hablar de una editorial con ese nombre. Sin embargo, los historietistas juraban a quien quisiera oírlos que se trataba de una todopoderosa empresa multinacional que había elegido a 4 Segundos como caballo de Troya para desembarcar en el país. ¿Farsantes? ¿Lunáticos? Así lo entendió el público que los ignoró olímpicamente. Por su parte, la organización del evento no les permitió pegar los pósteres –hojas oficio, en realidad, pero impresas a color en un derroche de recursos– que también formaban parte de su campaña publicitaria. ¿Los desmoralizó este temprano traspié? Sí, los desmoralizó. Hay testigos que dicen haberlos visto llorar en el baño, maldiciendo entre hipos desesperados al noveno arte, jurando que jamás volverían a intentarlo.
Sin embargo, en abril de 1999, Pipabang Cómics publicó el nro. 1 de 4 Segundos que se distribuyó en todos los kioscos y librerías especializadas del país. El monstruoso grupo Pipabang, capitaneado por el Licenciado Cosme Fulanito y sus socios, Umberto Eco y el Mono Warhol, había desembarcado en la Argentina prometiendo cambiar para siempre su fisonomía cultural. Veinte meses más tarde, tras la publicación de 4 Segundos nro. 7 en diciembre de 2000, Pipabang desaparecía del país tan rápida y misteriosamente como había llegado. Entre las ruinas del imperio quedaban los sueños rotos de dos historietistas un par de años menos jóvenes.
¿Qué pasó? Como el que habita en el Triángulo de las Bermudas, como el que cubre a La Atlántida, el misterio de la repentina desaparición de Pipabang y 4 Segundos resulta impenetrable. Por alguna razón desconocida, los protagonistas de esta historia prefieren no remover la arena con que el tiempo la ha cubierto.
Del prólogo del libro 4 Segundos (cómic interruptus), por Rolo Soto
