Oswal, ¡maestro!
Julio 4, 2009 por Valdearena · 3 Comments
Hacía años, literalmente, que queríamos ir pero por contigencias varias de la vida no llegábamos jamás a concretar. Lo hicimos, por fin, el sábado pasado. El equipo de ContraReloj se levantó bien tempranito y fue a visitar a su maestro, el infatigable y genial Oswal.
Pier Brito fue alumno de Oswal algunos años antes que yo, cuando él (Pier) era todavía un adolescente. Después, cuando nos conocimos en la facultad, me recomendó enfáticamente que me anotara en las clases de historieta que Oswal daba y sigue dando en la Escuela de Dibujo Garaycochea. Por suerte le hice caso. Tomar clases con Oswal me abrió la cabeza, como suele decirse. No salí siendo dibujante porque finalmente decidí (o algo así) que lo mío era el teclado, pero aprendí a qué me enfrentaba si decidía ponerme a contar historias usando viñetas. Es decir, generosamente, Oswal me presentó los problemas a resolver. Me señaló el camino a recorrer y me dio el empujoncito indispensable para romper la inercia. O debería decir empujonazo, porque el maestro es un motor de motivación que no para nunca. De sus clases se sale con ganas de hacer historietas. Es un caso raro y celebrable el suyo, brilla mucho y parejito como dibujante, narrador y docente.

De izquierda a derecha: Brito, Oswal, Valdearena
(¡Al fin tenemos esta foto!)
Ahí estamos en la foto, contentísimos los dos junto al sensei, después de haber malogrado su clase de segundo año con nuestra visita. A pesar de ser tan pesados –¡caímos de sopresita!– fuimos recibidos con cariño e interés por sus alumnos y así fue como conocimos a Joe, que nos regaló un ejemplar del número dos de Jodigoh!, una revista de historietas repleta de talentos, tan enfáticamente recomendable como las clases de Oswal.
Fútbol & cómic
Mayo 20, 2009 por Valdearena · 3 Comments
El pasado domingo 10 de mayo se produjo un acontecimiento deportivo extraordinario. Dos escuelas de cómic argentinas –profundamente vinculadas con este blog– se enfrentaron en un match futbolístico de épicas proporciones. Hablo de la porteña Sótano Blanco y la bonaerense (Banfileña) X-Arte. Juan “Coca, Ramón y Fernet” Bobillo vistió, por supuesto, la casaca azul de Sótano (para algo es socio fundador). Por otro lado, quien escribe y Diego Greco –los Alienígenas, digamos– se calzaron la naranja de X-Arte.
La cosa empezó mal para X-Arte. Antes del comienzo del partido, en los mismísimos movimientos de precalentamiento, uno de nuestros jugadores le aplicó una patada –él asegura que accidental pero se continúa investigando– en la nariz a nuestro arquero. Salió mucha sangre y se temió una rotura de tabique. Pero no, ¡con gloria, Mauricio –el arquero–, arrancó el cotejo bajo los tres palos! Lamentablemente –esta crónica no pretende ser imparcial–, no pudo impedir el primer gol de Sótano que llegó tras un córner que cayó en el área bien cerrado. Iba un minuto de partido. Es que el combinado de Sótano salió bien paradito –¡tienen hasta un técnico bilardista! – mientras que los de X-Arte tardamos un rato en dejar de estar asombrados por las titánicas dimensiones del terreno de juego (¡y por esos pedacitos de caucho que le ponen!)
En fin, después Sótano hizo cuatro goles más y, en algún momento, Diego Greco –uno de los pocos historietistas del mundo que juega bien al fútbol– marcó con su mágica zurda el tanto que le devolvió la dignidad a X-Arte.
“Como jugadores de fútbol son grandes historietistas”, comentó uno de los borrachos (amigos) del tablón.
X-Arte (de izquierda a derecha, de arriba abajo): Pablo, Alejo, Mauricio,
Leandro, Pacho, El Enano, El Tano, Pachú, Cali, Pablo, Criska, Diego.


